Lindon

por el Dr. Eleder


Si existe un país élfico mal conocido, cuya importancia estratégica haya sido minusvalorada y cuyas características hayan sido pasadas por alto, ése es el país de Lindon. La gran mayoría de los estudiosos de las obras de Tolkien no ven en Lindon sino lo que parecían expresar las palabras de Gildor: el lugar donde algunos de los elfos "no hacemos otra cosa que demorarnos un poco antes de cruzar las Grandes Aguas"; un puerto, y una residencia transitoria de quienes aún no se deciden a partir.

Una mirada atenta a los textos, sin embargo, nos descubre una riqueza insólita en ese país, su historia y la función que cumplió en el desarrollo de los grandes hechos del Este del Mar. Nos proponemos, en este trabajo, analizar la historia de Lindon, tanto en lo referente al pueblo que lo habita como ciñéndonos a su espacio geográfico; porque entendemos que aprehender la complejidad de los Puertos Grises nos obliga a reconocer su doble vertiente: la del pueblo que lo domina, la gente de Círdan el carpintero, y la del espacio que ocupa, la única porción de Beleriand que sobrevivió al Hundimiento; el País de los Siete Ríos. Por ello nos ocuparemos de las dos historias por separado, para por último analizar el devenir de Lindon en la Segunda y Tercera Edad.

El Pueblo de Círdan

Cuando los Eldar se pusieron en camino desde las inmediaciones de Cuiviénen, es sabido que el Tercer Clan fue el más remiso a proseguir el camino hacia el Oeste. Muchos de ellos no abandonaron su tierra de origen, perdiéndose su historia en la del cúmulo de pueblos llamados "Avari"; otros, después llamados "silvanos", no atravesaron las Hithaeglir, y habitaron las tierras boscosas que en ese tiempo iban desde las Ered Mithrin hasta Calenardhon; muchos embarcaron con la ayuda de Ulmo, y llegaron finalmente a Aman; otros permanecieron junto con Elwe y Melian en el bosque de Neldoreth, y de éstos algunos "habían errado hacia el norte por sobre las montañas", pasando a habitar en las orillas del Mithrim.

Pero la mayor parte de la hueste de Olwe habitaba las bocas del Sirion, cuando Ulmo volvió para embarcarlos en Tol Eressea; y a algunos, Osse "los persuadió de que se quedaran; y fueron ellos los Falathrim, los Elfos de las Falas, quienes en días posteriores moraron en los puertos de Brithombar y Eglarest, los primeros marineros de la Tierra Media y los primeros constructores de navíos. Círdan, el Carpintero de Barcos, fue señor de todos ellos".

La opinión general vincula directamente al pueblo de las Falas con los elfos grises de Thingol, basándose sobre todo en la frase de "De Thingol y Melian": "En años posteriores él se convirtió en un rey renombrado, que mandaba a todos los elfos de Beleriand". Pero es más concreta la referencia que aparece en "De los sindar": "todos los elfos de Beleriand, desde los marineros de Círdan hasta los cazadores errantes de las Montañas Azules más allá del Gelion, reconocían a Elwe como señor". Nos parece que, en efecto, Círdan debía reconocer la autoridad moral de Thingol y Melian; pero, al igual que los Nandor de Ossiriand, las Falas constituían un señorío independiente. Tras el exilio de los Noldor, se dice que Fingon llegó a ser "el señor supremo de todos los Elfos de Beleriand entre el Sirion y el mar, salvo sólo las Falas. Allí vivían los sindar que aún amaban los barcos, y Círdan, el Carpintero de Barcos, era el señor de todos ellos". La cooperación entre Círdan y Finrod llevó a la reconstrucción de los puertos de Brithombar y Eglarest, la edificación de la torre de Barad Nimras, y el establecimiento conjunto del refugio de la Isla de Balar.

Está claro que el poder efectivo del rey Mantogris no superaba los límites de la mágica Cintura de Doriath. La autonomía de Círdan llegaba al terreno militar: se dice que en la primera batalla contra Morgoth "Thingol quedó separado de Círdan en Eglarest"; y no salió ningún ejército de Doriath para ayudar a las amurallados puertos de los Falathrim, ni cuando quedaron sitiados en la Dagor nuin Giliath, ni cuando las Falas fueron asoladas al año siguiente de la Nirnaeth, cuando "los Puertos quedaron en ruinas y la torre de Barad Nimras fue derribada; y la mayor parte del pueblo de Círdan fue muerta o sometida a esclavitud". La Lhammas o Historia de las Lenguas distingue constantemente al "pueblo de los Puertos" y "el (pueblo) de Thingol".

Otros textos nos refuerzan esta idea; cuando, en la época en que se escribió Quendi and Eldar, el pueblo de Círdan eran los Eglain, que "aguardaron largo tiempo en vano el regreso de Ulmo", se dice que "se convirtieron en un pueblo algo separado de los Elfos interiores, y en la época de la llegada de los Exiliados su lengua era diferente en muchos aspectos. Pero reconocían la supremacía de Thingol, y Círdan nunca adoptó el título de rey"; pero más tarde, al escribirse los Anales Grises, no queda claro para Christopher Tolkien si "Círdan reconocía a Felagund como señor supremo, o en caso contrario era (según parece) un Señor de las Falas independiente "aunque siempre tuvo gran amistad con Nargothrond"".

Debemos interpretar esta compleja situación en virtud de los pocos datos que ofrece la personalidad de Círdan. Es uno de los primeros entre los elfos, nacido con toda seguridad en la laguna de Cuiviénen, y por ello contemporáneo de Thingol. No tenía ambiciones de poder; era el Señor de su territorio, pero no tenía un orgullo que le impidiera recurrir a quienes poseían más poder o posibilidades que él. Se conformaba en ser el soberano de las Falas, organizador de esa amplia región; pero no tenía ningún deseo de estorbar la soberanía nominal de Thingol sobre toda Beleriand, sobre todo por respeto, seguramente, a la reina Melian, y a sabiendas de que la autoridad real del Rey Gris sobre su territorio era nula. Estos datos serán corroborados más adelante.

Como ha sido dicho, tras la Nirnaeth las Falas quedaron devastadas, y el resto del pueblo de Círdan se trasladó a la desembocadura del Sirion y la isla de Balar. Allí vieron cómo primero Nargothrond, luego Doriath y por último Gondolin iban cayendo bajo el poder de Morgoth, por lo que se convirtió en el único de los reductos élficos que resistió entre el Mar y las Montañas Azules.

Allí acogieron, durante los últimos años, a los pocos elfos que quedaban del pueblo de Doriath y de Gondolin, entre ellos a Elwing, Tuor e Idril. Anteriormente ya había acogido a Ereinion Gil-galad, hijo de Fingon, enviado a los Puertos por su padre tras la muerte de Fingolfin. Tras la caída de la Ciudad de Piedra, Gil-galad fue nombrado Rey Supremo de los noldor en la Tierra Media; el último de los elfos que pudo ostentar este título, desde el refugio de la isla de Balar. Pocos años después tuvo lugar la Guerra de la Cólera, Beleriand fue anegada, y muchos de los supervivientes de la Primera Edad decidieron demorarse en la Tierra Media y fueron a vivir al golfo de Lhûn.

El País de los Siete Ríos

Los elfos Teleri que abandonaron la Marcha ante las Montañas Nubladas y pasaron a morar los valles del Anduin habían estado dirigidos por Lenwe; pero antes de que saliera la Luna, su hijo Denethor decidió proseguir el viaje hacia el Oeste con parte de su pueblo, a causa de la aparición de numerosas bestias salvajes llegadas desde el norte, y llegaron a las Ered Luin, viviendo desde entonces en la Tierra de los Siete Ríos, Ossiriand.

Fue éste un pueblo aliado de los elfos grises, pero nunca estuvo sometido directamente a la autoridad de Thingol. Sentían una profunda afición hacia los cantos y la música, por lo que los noldor llamaron a su tierra Lindon, la tierra de la música, y ese nombre fue dado también a las montañas del Este, porque las vieron por primera vez desde allí.

Su participación en la Primera Batalla de Beleriand fue desastrosa, pues pereció en ella Denethor, su conductor, en la colina de Amon Ereb; y la mayor parte de sus fuerzas fueron diezmadas; de modo que decidieron no volver a tener rey, y no guerrear abiertamente otra vez. Se convirtieron en maestros de la ocultación, y vistieron de verde, por lo que recibieron el nombre de Laiquendi.

Su carencia de rey no implica que se tratara de un pueblo desorganizado. Tuvieron señores elegidos de entre ellos; se sabe que cuando los primeros Hombres atravesaron el Vado de Sarn y penetraron en Ossiriand Norte, enviaron mensajeros a Fingolfin, que había encontrado a los Edain, para pedirle que les transmitiera su deseo de que los Hombres abandonaran cuanto antes sus tierras, bien volviendo atrás, bien siguiendo adelante, "porque en esta tierra no queremos forasteros que quebranten la paz en que vivimos"; e impidieron la entrada de los orcos en Ossiriand tras la Dagor Bragolach.

Durante un breve periodo volvieron a tener un soberano, sin embargo. Cuando Beren y Lúthien volvieron de la muerte, vivieron en Tol Galen, la isla verde sobre el Adurant, y allí les llegaron las noticias sobre el ataque de los enanos a Doriath y el robo del Nauglamír. Entonces el hijo de Barahir juntó a muchos Elfos Verdes , y atacaron la caravana de los enanos en las orillas del Gelion, recuperando así el Silmaril. Años después, se dice que "un señor de los Elfos Verdes" devolvió la joya a Dior, tras la muerte definitiva de sus padres. Nada más cuenta el Silmarillion de este pueblo, por lo que puede inferirse que les llegó el final de la Primera Edad sin haber sido descubiertos y desperdigados por Morgoth, por lo que Lindon se convirtió en el único lugar del continente en el que aún moraron elfos libres en los últimos años de esa edad. Tras el Hundimiento de Beleriand, la parte meridional de este país fue la única que permaneció sobre las aguas al Oeste de las montañas, aunque "los muros de Ered Luin se quebraron, y una gran hendidura se abrió hacia el sur, y el mar penetró y formó un golfo". Aquí vino a habitar Círdan, y en la Segunda y Tercera Edad adquirió una gran importancia, como ahora veremos.

Lindon y los Puertos Grises en la Segunda y Tercera Edad

Como se ha dicho, durante los primeros años de la Segunda Edad el pueblo de Círdan se dirigió en barcos a la única parte de Beleriand que se mantuvo sobre las aguas, la tierra de Lindon. Con él fue Gil-galad, hijo de Fingon, que había sido proclamado tras la muerte de Turgon Rey Supremo de los Noldor en la Tierra Media, acompañado de los hijos de Earendil, Elrond y Elros. Allí encuentran a los restos del pueblo de Ossiriand, y crean un próspero reino élfico, fundando además los Puertos Grises, desde los que en años posteriores muchísimos elfos se harían a la Mar para refugiarse en Tol Eressea, en el Reino Bendecido.

La coexistencia en un mismo territorio de Lindon y los Puertos Grises han causado numerosos quebraderos de cabeza. Ha sido propuesta ya la hipótesis de que éstos fueran en realidad dos entidades totalmente diferenciadas: el país noldorin de Lindon, con Gil-galad como soberano, y los Puertos Grises, gobernados por Círdan. Nos parece que los datos que poseemos apoyan esta teoría.

Sabemos que Círdan dio cobijo a Gil-galad en la isla de Balar. Sin embargo, en la Segunda Edad se nos dice que el hijo de Fingon era el rey en Lindon. Podrían encontrarse razones para entender por qué el Carpintero de Barcos no puso obstáculos a este nombramiento; puede pensarse que, como se ha dicho ya, no sentía ninguna inquietud por el poder; podría haber habido presiones por parte de los elfos noldor que se reunieron con él para que se reconociera la soberanía del heredero de los Altos Elfos... Pero nos parece más sencillo suponer que, simplemente, Círdan fue durante la Segunda Edad como gobernador de los Puertos, y éstos no estuvieron bajo la soberanía de Gil-galad; fueron, puede decirse, un enclave independiente teleri en el país de los noldor.

Esto puede apoyarse en la descripción de "La cuenta de los años" ("Año 1: Fundación de los Puertos Grises y de Lindon"), en la que parece tomarse ambas entidades como cosas separadas, así como en el dato de que, cuando Annatar (Sauron) ofrece su ayuda a los elfos, "Gil-galad y Elrond no quisieron admitirlo en el país". No se menciona a Círdan como uno de los que aconsejaron rechazar la entrada de Annatar en Lindon; sin embargo, el Carpintero seguía siendo considerado como uno de los elfos más sabios de la Tierra Media (se le contó entre ellos en la Tercera Edad, en el Primer Concilio), por lo que si hubiera habitado en Lindon por aquel entonces, es lógico suponer que se le habría tenido en cuenta.

Cuando Aldarion visitó la Tierra Media por primera vez, según se nos cuenta en "Aldarion y Erendis", "trabó amistad con Círdan y Gil-galad". Desde ese momento, todas las referencias hacia ellos están muy bien delimitadas: en lo que se refiere a estrategia militar, su interlocutor fue el Rey de Lindon; y habló con Círdan sólo en lo referente a "la construcción y la administración de navíos, como del levantamiento de muros que contuviesen el hambre del mar". Y por otra parte, mientras siempre se nombra a Gil-galad como "Rey de Lindon", el único título que se da a Círdan es el de "Señor de los Puertos".

Parece que estos datos, si bien escasos, apoyan la teoría de que los Puertos no se consideraron en la Segunda Edad como parte de Lindon.

La Guerra de la Última Alianza trajo la muerte de Gil-galad. Nadie reclamó el título de Rey de los Noldor (Galadriel o incluso Elrond podían haberlo intentado, por ser una hija de Finarfin, y el otro nieto de Turgon), y Elrond ni siquiera intentó recuperar el país de Lindon; abandonó las tierras costeras y se retiró a Imladris.

A pesar de ello, el papel de Lindon como gran potencia militar se mantuvo. Aunque continuaron los trabajos de construcción de barcos con los que enviar a Valinor a los elfos que deseaban huír; al parecer las tierras de Lindon pasaron a estar, ahora sí, bajo la autoridad directa del Señor de los Puertos. Así, durante la guerra de Arthedain contra Angmar, se dice que el rey Araphor "con ayuda de Círdan rechazó al enemigo de Fornost y las Lomas del Norte", que "durante un tiempo Angmar fue sometida por los Elfos que venían de Lindon", y que más tarde, con la ayuda de la flota del rey de Gondor Earnur "convocó a todos los que quisieran acudir desde Lindon o Arnor, y cuando todo estuvo pronto, el ejército cruzó el Lune y marchó hacia el Norte a desafiar al Rey Brujo de Angmar". En esa batalla la derrota de Angmar fue total.

Estos datos avalan nuestra opinión de que el papel de Círdan fue muchísimo mayor que el de un mero "Carpintero de Barcos". Nunca dependió de Thingol, consolidándose en la Primera Edad como el señor de un vasto territorio independiente, aunque por supuesto aliado del Rey Mantogris; gobernó en Balar en la única fortaleza élfica que resistió hasta la derrota de Morgoth, dando cobijo en ella al Rey Supremo de los Altos Elfos; cuando el poderío militar de los noldor se lo permitió, se retiró a los Puertos, pero al morir Gil-galad tomó nuevamente la autoridad militar de ese territorio y dirigió con él la conquista y destrucción de Angmar; y todo esto sin que nunca se diera a sí mismo el título de rey, ni disputara la autoridad nominal a grandes señores como Thingol, Fingon y Gil-galad. Círdan así demostró ser tanto un soberano dotado para la guerra, como un hábil y diplomático señor cuando le interesó. Pese a que los textos que nos han llegado siempre lo han mantenido en un segundo plano, creemos que debe reconocerse en él a una figura señera, de la misma altura y poder que otros grandes y encumbrados Señores de los Elfos.

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